Equivale a mentir incita a pensar en los cuatro elementos, la fusión de un cuerpo en otro, el parpadeo, la mudez.
Agua en la boca de una mujer que incendia el secreto del futuro. Alimento, combustible, tierra santa. ¿Dónde han quedado las nubes del corazón, la ebriedad de la luz, los puentes?
Extraviada, ella pasea por la arena negra del jardín de Edén.
Recuerda la ciudad ígnea, el infierno. Cicatrizan desmesuras en su ojo felino. Eso ve un niño y se ciega.